La jornada estuvo marcada por un profundo espíritu de esperanza y superación. Durante el encuentro, personas en proceso de recuperación compartieron sus testimonios de vida, relatando cómo enfrentaron la adicción, el esfuerzo que implicó salir adelante y la inmensa alegría de haber recuperado a sus familias y reconstruido sus vínculos personales.
Los testimonios también reflejaron un valioso mensaje de humildad y conciencia: reconocer que los errores del pasado permanecen como parte de la historia personal, y que la sobriedad es un camino que se elige día a día, con compromiso, fe y perseverancia.
El evento dejó en claro que vivir en sobriedad es una conquista permanente, y que cada paso dado en el marco del programa Amor-Exigente es un acto de amor propio y de esperanza hacia una mejor calidad de vida.

